Danny estaba en su habitación sin animo de hacer absolutamente nada, últimamente nada en la universidad le satisfacía, ni siquiera el partido de futbol americano que se acercaba en poco tiempo para su equipo, era un nuevo año para el y para todos sus compañeros, pero en realidad cada hora, minuto o segundo en su estancia en la universidad se le hacia eterno. Suspiro y se levanto del asiento de donde se encontraba para mirar por la ventana, a lo lejos pudo observar como gente nueva llegaba y en realidad era bastante, más que el año pasado.
Pensó en su hermano, le había prometido a sus padres que lo protegería de cualquier cosa que le sucediera por esa razón había decidido quedarse ahí.
- ¿Te sucede algo, Nott? – Escucho de repente y Danny se encontró con su compañero ingresando a la habitación que ambos compartían.
- A veces quisiera irme de aquí. – Respondió indirectamente a su pregunta en un tono de cansancio.
- Pero no puedes se lo prometiste a tus padres. – Se lo recordó el chico y se sentó en una de las camas individuales que quedaban frente a Danny.
- Lo se, Ian, todo el tiempo esta en mi cabeza esa maldita promesa. – Dijo molesto mas que con Ian estaba molesto consigo mismo, no estaba arrepentido por su decisión, no realmente, pero a veces reaccionaba con esos ataques de querer dejarlo todo y largarse de ese lugar, agradecía que Ian estuviera ahí para apoyarlo como amigo, porque era como la vocecita de su sub-consiente que le recordaba la verdadera razón por la cual se encontraba ahí.
- Conocí a varias personas hoy, deberías bajar para al menos distraerte un poco – Propuso Ian intentando cambiar de tema mientras dibujaba una sonrisa.
- Realmente no tengo muchas ganas – Admitió decidido.
..
- ¡Fíjate tonto! – Escucho a lo lejos un chico mientras se levantaba del suelo, había tropezado a causa de sus agujetas mal abrochadas de sus zapatos, se maldijo a si mismo y se agacho para acomodar sus cintas y no causar otro accidente, pero el gusto le había durado poco tiempo debido a que varias personas lo empujaban sin importar mucho el daño que le causaban. Larry se levanto rápidamente antes de que otra cosa mala le sucediera, a pesar de que estaba acostumbrado. Siempre había sido tachado como una persona de aspecto tonto y realmente torpe, debido a sus constantes tropiezos a causa de su distracción. El lo sabia, así que evitaba constantemente el estar cerca de mucha gente que caminaban y se mezclaban unas con otras, a pesar de que era común que estas tuvieran la posibilidad de tener algún accidente pero con Larry era peor, mucho peor.
- Disculpa ¿Estas bien? – Escucho tras el, cuando giro se encontró con un chico delgado, piel pálida y de cabello castaño oscuro.
- Si-si no es nada grave – Le dijo, con una voz suficientemente baja, como para que nadie mas oyera ya que verdaderamente no se sentía bien, estaba comenzando a sentirse algo mareado a causa de los pequeños síntomas de claustrofobia que padecía debido a que mucha gente llegaba gracias al gran discurso que estaba dando el comité de bienvenida. Larry miro al chico por un segundo y se animo a preguntar:
- ¿Sabes donde queda la recepción? Necesito saber mi numero de habitación. Po-por cierto soy Larry.
El chico sonrió y asintió.
- Me llamo Pete. Sígueme acabo de salir de ahí.
Larry comenzó a seguirlo tomando sus dos maletas, después ambos se dirigieron hacia la recepción de la universidad.
..
- No quiero recibir malas noticias de ti, ¿Entendiste Megan?
Una mujer de tercera edad acompañaba a su nieta hacia la universidad. El chófer que las acompañaba estaciono el auto en un lugar bastante cerca del gran colegio por la razón de que a la anciana ya le era imposible al menos caminar unos metros, Megan algo avergonzada camino a su lado agachando los hombros y evitando las miradas de algunos chicos que pasaban a un lado. Definitivamente el principio del mejor día de su vida no era del todo agradable para ella, porque verdaderamente su abuela se encontraba acompañándola como en los últimos meses cuando se mudo a su gran mansión en Inglaterra para ser educada como una "señorita" y todo aquello que estaba relacionado con tener buenos modales, tomar el té por la tarde y salir al parque a admirar lo bonito que era el día, todo lo contrario a Megan Moore, una chica estilo Estadounidense, fiestera, alocada con un cierto fanatismo a las hamburguesas y los Hot-Dogs. La razón por la cual había querido estudiar en la universidad de Liverpool era porque podía al fin deshacerse de su abuela y de sus estúpidos regaños y quejas sobre su persona al menos durante un tiempo, un largo tiempo.
- Abuela, ¿Porque no regresas al auto? – Fingió una sonrisa - Te vas a cansar, yo puedo ir sola enserio, ese no es problema.
- Tonterías, Megan Elizabeth Moore. – Espeto calcando la palabra "Elizabeth", Megan bufo molesta, odiaba ese nombre, eso y a su abuela.
Ambas llegaron y entraron al enorme lugar, que estaba inundado por gente cantando y bailando debido a la bienvenida para los nuevos alumnos, Megan quedo fascinada y miro con atención a un chico que le sonreía de forma encantadora. Iba a dirigirse hacia la masa de personas que se encontraban riendo y platicando seguramente sobre las clases, amigos y vacaciones, pero su pensamiento quedo estropeado cuando su abuela la tomo rápidamente del brazo y la llevo hacia la recepción.
- Abuela, enserio yo puedo sola – Recordó a su abuela, intentando zafarse de su agarre pero la mujer se empeñaba en no soltarla, ni siquiera había respondido a las suplicas de Megan, solamente se había dedicado a dirigirse hacia la oficina de registro, cuando llegaron una mujer les sonrió.
- Bienvenidas a la Universidad de Liverpool ¿Puedo ayudarlas?
- Me llamo Margaret Moore, y esta es mi nieta, Megan Elizabeth con el mismo apellido. Hace poco pague la inscripción de mi nieta y necesitaba preguntar sobre las actividades escolares y si se encuentra alguna indicada para ella.
- Oh bueno... – La mujer por la pregunta algo improvisada comenzó a revolver los papeles que se encontraban sobre su escritorio para buscar un papel en especifico, luego de unos minutos tomo uno pequeño cuaderno y miro a Megan y su abuela. - hay actividades que podrían interesarle, entre ellas se encuentra ajedrez profesional, cuidado del medio ambiente, repostería, salud y belleza, animación, costura y...
- Costura – Dijo rápidamente la abuela de Megan sin dar oportunidad a que la recepcionista prosiguiera, Megan la miro atónita y negó frenéticamente con la cabeza.
- ¡Odio la costura! – Exclamo molesta, varias personas voltearon a mirarla a causa de su volumen de voz, su abuela la miro de manera reprobatoria.
- Una dama nunca debe alzar su tono voz, ademas... la costura es perfecta para una señorita como tu, es fino y refinado. De eso se trata, y el fin no es que te guste, sino que aprendas a hacerlo.
Megan al escuchar lo que su abuela decía rodó los ojos. Solo esperaba el minuto en que su abuela se fuera y la dejara completamente sola en ese lugar.
..
Jonathan Parker despertó por segunda vez en el día, no quería levantarse pero el sonido de una canción que nunca en su vida había oído le provocaba un malestar en los tímpanos, se levanto con el ceño fruncido a causa de su siesta interrumpida y para su desgracia se encontró con su compañera de habitación, con su Ipod a todo volumen y buscando algo dentro de su maleta.
- ¿Que rayos estas haciendo? – Pregunto algo somnoliento. Gisella ni siquiera lo miro, solo se dedicaba a sacar la ropa de su maleta y segundos después tirarla al piso provocando un gran desorden al rededor de todo el suelo.
- Conocí a una chica del comité de bienvenida y se ofreció amablemente a enseñarme la escuela, pero no tengo que ponerme – Respondió sacando una blusa holgada color escarlata.
- Pero podrías al menos no tirar tu ropa, por nuestra habitación. Sabes lo que significa ¿No? es nuestra, tienes que mantenerla ordenada, no llevas ni 3 horas aquí y ahora es un completo desastre. – Gisella alzo la mirada.
- Lo siento señor limpieza. – Menciono sarcásticamente, minutos después se metió al baño con una blusa en la mano y cerrando la puerta de forma violenta.
«Sera mas difícil de lo que creí» Pensó el chico una vez que estuvo solo en la habitación.
- Disculpa ¿Estas bien? – Escucho tras el, cuando giro se encontró con un chico delgado, piel pálida y de cabello castaño oscuro.
- Si-si no es nada grave – Le dijo, con una voz suficientemente baja, como para que nadie mas oyera ya que verdaderamente no se sentía bien, estaba comenzando a sentirse algo mareado a causa de los pequeños síntomas de claustrofobia que padecía debido a que mucha gente llegaba gracias al gran discurso que estaba dando el comité de bienvenida. Larry miro al chico por un segundo y se animo a preguntar:
- ¿Sabes donde queda la recepción? Necesito saber mi numero de habitación. Po-por cierto soy Larry.
El chico sonrió y asintió.
- Me llamo Pete. Sígueme acabo de salir de ahí.
Larry comenzó a seguirlo tomando sus dos maletas, después ambos se dirigieron hacia la recepción de la universidad.
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- No quiero recibir malas noticias de ti, ¿Entendiste Megan?
Una mujer de tercera edad acompañaba a su nieta hacia la universidad. El chófer que las acompañaba estaciono el auto en un lugar bastante cerca del gran colegio por la razón de que a la anciana ya le era imposible al menos caminar unos metros, Megan algo avergonzada camino a su lado agachando los hombros y evitando las miradas de algunos chicos que pasaban a un lado. Definitivamente el principio del mejor día de su vida no era del todo agradable para ella, porque verdaderamente su abuela se encontraba acompañándola como en los últimos meses cuando se mudo a su gran mansión en Inglaterra para ser educada como una "señorita" y todo aquello que estaba relacionado con tener buenos modales, tomar el té por la tarde y salir al parque a admirar lo bonito que era el día, todo lo contrario a Megan Moore, una chica estilo Estadounidense, fiestera, alocada con un cierto fanatismo a las hamburguesas y los Hot-Dogs. La razón por la cual había querido estudiar en la universidad de Liverpool era porque podía al fin deshacerse de su abuela y de sus estúpidos regaños y quejas sobre su persona al menos durante un tiempo, un largo tiempo.
- Abuela, ¿Porque no regresas al auto? – Fingió una sonrisa - Te vas a cansar, yo puedo ir sola enserio, ese no es problema.
- Tonterías, Megan Elizabeth Moore. – Espeto calcando la palabra "Elizabeth", Megan bufo molesta, odiaba ese nombre, eso y a su abuela.
Ambas llegaron y entraron al enorme lugar, que estaba inundado por gente cantando y bailando debido a la bienvenida para los nuevos alumnos, Megan quedo fascinada y miro con atención a un chico que le sonreía de forma encantadora. Iba a dirigirse hacia la masa de personas que se encontraban riendo y platicando seguramente sobre las clases, amigos y vacaciones, pero su pensamiento quedo estropeado cuando su abuela la tomo rápidamente del brazo y la llevo hacia la recepción.
- Abuela, enserio yo puedo sola – Recordó a su abuela, intentando zafarse de su agarre pero la mujer se empeñaba en no soltarla, ni siquiera había respondido a las suplicas de Megan, solamente se había dedicado a dirigirse hacia la oficina de registro, cuando llegaron una mujer les sonrió.
- Bienvenidas a la Universidad de Liverpool ¿Puedo ayudarlas?
- Me llamo Margaret Moore, y esta es mi nieta, Megan Elizabeth con el mismo apellido. Hace poco pague la inscripción de mi nieta y necesitaba preguntar sobre las actividades escolares y si se encuentra alguna indicada para ella.
- Oh bueno... – La mujer por la pregunta algo improvisada comenzó a revolver los papeles que se encontraban sobre su escritorio para buscar un papel en especifico, luego de unos minutos tomo uno pequeño cuaderno y miro a Megan y su abuela. - hay actividades que podrían interesarle, entre ellas se encuentra ajedrez profesional, cuidado del medio ambiente, repostería, salud y belleza, animación, costura y...
- Costura – Dijo rápidamente la abuela de Megan sin dar oportunidad a que la recepcionista prosiguiera, Megan la miro atónita y negó frenéticamente con la cabeza.
- ¡Odio la costura! – Exclamo molesta, varias personas voltearon a mirarla a causa de su volumen de voz, su abuela la miro de manera reprobatoria.
- Una dama nunca debe alzar su tono voz, ademas... la costura es perfecta para una señorita como tu, es fino y refinado. De eso se trata, y el fin no es que te guste, sino que aprendas a hacerlo.
Megan al escuchar lo que su abuela decía rodó los ojos. Solo esperaba el minuto en que su abuela se fuera y la dejara completamente sola en ese lugar.
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Jonathan Parker despertó por segunda vez en el día, no quería levantarse pero el sonido de una canción que nunca en su vida había oído le provocaba un malestar en los tímpanos, se levanto con el ceño fruncido a causa de su siesta interrumpida y para su desgracia se encontró con su compañera de habitación, con su Ipod a todo volumen y buscando algo dentro de su maleta.
- ¿Que rayos estas haciendo? – Pregunto algo somnoliento. Gisella ni siquiera lo miro, solo se dedicaba a sacar la ropa de su maleta y segundos después tirarla al piso provocando un gran desorden al rededor de todo el suelo.
- Conocí a una chica del comité de bienvenida y se ofreció amablemente a enseñarme la escuela, pero no tengo que ponerme – Respondió sacando una blusa holgada color escarlata.
- Pero podrías al menos no tirar tu ropa, por nuestra habitación. Sabes lo que significa ¿No? es nuestra, tienes que mantenerla ordenada, no llevas ni 3 horas aquí y ahora es un completo desastre. – Gisella alzo la mirada.
- Lo siento señor limpieza. – Menciono sarcásticamente, minutos después se metió al baño con una blusa en la mano y cerrando la puerta de forma violenta.
«Sera mas difícil de lo que creí» Pensó el chico una vez que estuvo solo en la habitación.

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